Torruella pasa revista sobre su productiva carrera judicial

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Torruella pasa revista sobre su productiva carrera judicial

Como parte de la conmemoración del 50 aniversario del Tribunal Federal en Puerto Rico, Juan Torruella recordó que fue el primer hispano nombrado como juez del Tribunal de Apelaciones de la Corte del Primer Circuito

Dos casos ambientales y uno en el que ordenó el cierre de cárceles estatales –una de ellas la histórica cárcel de La Princesa en el Viejo San Juan– son algunos de los casos más recordados por el juez del Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito de Boston, Juan Torruella, mientras se desempeñó como juez de la Corte Federal del Distrito de Puerto Rico.

En entrevista con EL VOCERO, como parte de la conmemoración del 50 aniversario del Tribunal Federal en la Isla, Torruella recordó que cuando fue nombrado como juez de Distrito solo había otros tres jueces Raymond Acosta, José Toledo y Hernán Pesquera. Torruella fue nombrado como juez de la Corte de Distrito de Puerto Rico por el expresidente estadounidense Gerald Ford en 1974.

Mencionó que una vez comenzó sus labores como juez se le asignó un centenar de casos criminales y 500 civiles. En aquella época trabajaba casi los siete días de la semana.

Mencionó que la cantidad de trabajo era tanta que se nombraron otros jueces adicionales, por lo que se asignaban jueces visitantes para ayudarles con la carga de trabajo.

“Era mucho trabajo, pero estaba más joven”, comentó el veterano togado.

Indicó que entre el 1978 y 1979 se nombraron a los jueces Gilberto Gierbolini, Raymond Acosta, Héctor Lafitte y Carmen Consuelo Cerezo.

“Tuve un caso bien grande para el 1979. Era el caso Barceló v. Brown. Era un caso ambiental entre el gobierno de Puerto Rico y el Navy (la Marina de Guerra de Estados Unidos). Era un caso en el que se alegaba daño ambiental a los arrecifes de coral en Vieques. Entre las cosas que tuve que hacer fue meterme en el agua –como parte de una inspección ocular– para ver los arrecifes afectados. Me metía al agua, miraba y subía a la superficie para dictarle a mi ‘court reporter’, Rafy Caro, hermano de la cantante Nydia Caro, que estaba en un bote. En este caso estaban envueltas todas las leyes ambientales habidas y por haber. El caso lo fallé en parte a favor de Estados Unidos y en parte a favor de los demandantes. Ordené al Navy que radicara una declaración de impacto ambiental”, recordó el juez mientras mostraba las fotos de este evento, colgadas en varias de las paredes en su oficina.

“Encontré que se estaba causando daño ambiental, pero en el balance de las cosas como era en medio de la guerra de Vietnam, se afectaban los intereses de Estados Unidos. Pero, había que corregir lo que estaba haciendo el Navy, pero no iban a parar los ejercicios. Se apeló en Boston, y Boston me revocó, pero luego el Tribunal Supremo (federal) me dio la razón”, añadió.

El otro caso ambiental que más recuerda es el de Zoe Colocotronis, una embarcación de bandera de Libia con registro de Panamá que se encalló en el cayo Margarita frente a La Parguera el 18 de marzo de 1973 y descargó 1.5 millones de galones de petróleo crudo.

Eso provocó una emergencia ambiental que ocasionó que se afectaran 84,300 metros cuadrados de sedimento sin vegetación, 1,450 metros cuadrados de playa y 145 mil metros cuadrados de mangle.

Otro pleito recordado por Torruella fue el de las condiciones infrahumanas en varias penitenciarías estatales que provocaron que ordenara el cierre de la cárcel de mujeres, la cárcel de jóvenes en Mayagüez y la de La Princesa, lugar que hoy día alberga las oficinas de la Compañía de Turismo en el Viejo San Juan.

“Las condiciones en esas cárceles eran denigrantes. Una cárcel en Turquía era el Caribe Hilton comparado con La Princesa”, destacó.

Torruella fue nombrado juez del Tribunal de Apelaciones de la Corte de Primer Circuito en 1984.

Fue el primer hispano en ser nombrado juez en ese Circuito.

El magistrado ha tenido una productiva y prestigiosa carrera judicial. Ha publicado cerca de dos mil opiniones, que incluyen 1,370 decisiones de mayoría y 230 opiniones concurrentes o disidentes.

Entre 1994 a 2001 sirvió como juez presidente del Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito.

Paralelo a sus logros académicos y profesionales, participó en cuatro ocasiones representando a Puerto Rico en cuatro Olimpiadas por el deporte de vela.

En 1964 participó en las Olimpiadas en Tokio, 1968 en Ciudad de México, 1972 en Múnich, 1976 en Montreal y 1984 en Los Ángeles.

“Para cualquier persona que se considere atleta en algún momento, las Olimpiadas son la culminación de ese tipo de actividad y el hecho representar a su país es ser un ganador, no hay duda que para mí ha sido gran satisfacción hacerlo”, manifestó Torruella.

Recibió una medalla de plata durante los años 1966 y 1974 en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

En 1988 el Comité Olímpico Internacional lo reconoció con la Orden Olímpica y con la medalla Pierre de Coubertin por ser miembro del Comité de Arbitraje Internacional del Deporte del 2006 al 2014.

Presidió el Comité de Arbitraje en las Olimpiadas Invernales en Vancouver, Canadá y en las Olimpiadas en Londres en 2014.

Como dueño y capitán de la embarcación Danza, compitió en la Regata Colón en 1992.

En 1996 viajó en Danza desde Sur América, partiendo de Cabo de Hornos, atravesando los océanos Pacífico y Atlántico hasta llegar a Puerto Rico.

Torruella nació en junio de 1933 en la calle Fortaleza en el Viejo San Juan. Estudió en el Colegio Saint John en Puerto Rico y en el Admiral Farragut Preparatory School en Nueva Jersey.

Obtuvo un bachillerato del Wharton School of Business de la Universidad de Pennsylvania y su juris doctor en la Escuela de Derecho de la Universidad de Boston en 1957.