Stephen G. Breyer y la verdadera autoridad de los jueces

Stephen G. Breyer y la verdadera autoridad de los jueces

endi.com
por Antonio García Padilla
miércoles, 26 de enero de 2022

Stephen G. Breyer y la verdadera autoridad de los jueces

El juez Stephen G. Breyer, del Tribunal Supremo de Estados Unidos, acaba de anunciar su renuncia. Concluye así un debate público de muchos meses.

En Estados Unidos la selección de los jueces polariza la opinión. El aborto, el Obamacare, las armas, los derechos de migrantes y minorías, la pena de muerte … son asuntos complejos que terminan en manos de los jueces. Muchos sienten que es en la selección de los magistrados donde están las respuestas.

En años recientes el tema se ha crispado. En 2016 una mayoría conservadora en el Senado se negó a siquiera considerar la nominación del presidente Obama al juez Merrick Garland para sustituir al juez Antonin Scalia en Tribunal Supremo. El liderato senatorial argumentó que no se debía confirmar a ningún juez en año de elecciones presidenciales para que, al votar, el pueblo considerara el asunto. En cambio, al fallecer la jueza Ruth Bader Ginsburg, el Senado confirmó de prisa a la jueza Amy Coney Barrett, el 26 de octubre de 2020, a días de las elecciones del 3 de noviembre.

Ello lastimó a grupos progresistas. De ahí que muchos reclamaron que el juez Stephen Breyer, de 82 años de edad, con 27 años de servicio en la Suprema Corte, debía retirarse para dar paso a un juez de la misma orientación progresista suya y del presidente Biden. Entienden que así se evita la repetición de los casos de los jueces Scalia y Ginsburg.

El cuadro se complicó con movidas inéditas: de un lado, el líder conservador del Senado anunció que, igual que ocurrió con el caso de Merrick Garland, bloquearía cualquier nominación de Biden al Supremo si su grupo recupera el control del Senado en 2022. Del otro lado, el grupo progresista Demanda de Justicia publicó un comunicado de gran formato firmado por 18 intelectuales que reclamaron la renuncia de Breyer. Como si fuera poco, ese mismo grupo alquiló luego un “camión cartelera” y lo colocó frente a la Corte Suprema en Washington con la consigna “Breyer Retire”. La decisión, inevitable a su edad, se hizo más difícil para Breyer.

Stephen Breyer es un progresista moderado de peso en la Corte. Para muestra solo hay que mirar sus últimos votos en el término que concluyó el 30 de junio: habló por una mayoría que impidió a varios estados impugnar de nuevo el Obamacare, otra que expandió protecciones de Primera Enmienda a expresiones estudiantiles y disintió de una decisión que limita la sindicalización de obreros agrícolas.

Pero para Breyer la coyuntura rebasa tensiones entre conservadores y liberales. Ha planteado que la verdadera autoridad de los jueces y del gobierno de leyes depende de la confianza ciudadana en que los jueces están, al final del día, guiados por principios, tan divergentes como puedan ser, mas no por sintonías políticas. He ahí el peligro del momento. Así dimensiona el alcance de esta coyuntura. Sugiere que es una realidad que entenderán los políticos cuando lo entiendan los electores. Es el tema de su último libro, editado por Harvard, titulado “La autoridad de la Corte y el peligro de la política”. Ahora que Breyer saldrá de la Corte, aun fuerte a sus 82 años, podrá adelantar más libremente sus percepciones sobre el tema.

Por la fortaleza histórica de la Corte Suprema de Estados Unidos, estos debates llaman la atención no solo en Estados Unidos, sino en muchas partes del mundo democrático. Son aleccionadores. Tratan de un tema central para la operación de las democracias contemporáneas.

Nosotros en Puerto Rico no debemos pasar por alto estas discusiones.

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