Puerto Rico en el conjunto de las academias de la lengua

Puerto Rico en el conjunto de las academias de la lengua

endi.com
por Antonio García Padilla
martes, 21 de noviembre de 2023

Puerto Rico en el conjunto de las academias de la lengua

El director de la Real Academia de la Lengua, Santiago Muñoz Machado, ha visitado Puerto Rico para adelantar dos proyectos de alto significado jurídico: El Diccionario Panhispánico del Español Jurídico y la Iniciativa del Español Jurídico Claro. El Diccionario busca ser depositario de la riqueza del lenguaje jurídico de la región; la Iniciativa persigue la claridad en el manejo del lenguaje. El significado de esta visita amerita resaltarse.

Muñoz Machado representa a la comunidad académica que busca que la evolución en el uso del español no quiebre su unidad ni el sentido de corrección que la caracteriza a través del mundo. Puerto Rico se incorporó formalmente a esa comunidad de academias en 1955.

En el esfuerzo de incorporación de Puerto Rico al conjunto de las academias de la lengua, la participación de juristas fue notable. El fundador de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española fue Samuel R. Quiñones, abogado, entonces presidente del Senado de Puerto Rico. Le acompañaron en el esfuerzo otros nueve puertorriqueños. Tres de ellos -José Balseiro, Epifanio Fernández Vanga y Augusto Malaret- eran abogados. De modo que cuatro de los diez organizadores de la Academia Puertorriqueña de la Lengua eran juristas. Junto a ellos, otros seis, Nilita Vientós, Gustavo Agrait, José S. Alegría, Emilio Belaval, Lidio Cruz Monclova y Ernesto Juan Fonfrías, también abogados, pasaron a formar parte del primer grupo de veinte numerarios de esa corporación que se unió a los fundadores. Por consiguiente, al menos uno de cada tres de los académicos fundadores era abogado. Más recientemente, el presidente fundador de la Academia Puertorriqueña de Jurisprudencia -doctor José Trías Monge- principal jurista puertorriqueño, fue también director de la Academia Puertorriqueña de la Lengua. Y hoy día, dos numerarios de la Academia de Jurisprudencia -doctores Carmelo Delgado Cintrón y Carlos Ramos González- son también numerarios de la Academia de la Lengua.

Tal vez la demora en fundarse en Puerto Rico una academia de juristas, que ocurrió en 1985, se explique por la fuerte participación de juristas en la Academia de la Lengua, que jugó de alguna forma también el papel de academia de juristas. Dicho de otra forma, en Puerto Rico la tradición académica de la Lengua y la Jurisprudencia comparte una fuerte base intelectual común de la que se han desprendido las manifestaciones particulares.

La coincidencia es entendible. En muchos sentidos, como ha explicado Trías, la salud de un derecho depende, entre otros factores, “de la naturaleza de su entronque con la lengua y la cultura nacionales, de su sentido de identidad, de su relación creadora con otros sistemas jurídicos”. El caso de Puerto Rico es interesante. En Puerto Rico, la lengua jurídica ha sufrido mucho en la zona del léxico, aunque no tanto en la sintaxis y otros campos. No es de extrañar por consiguiente que tantos prominentes juristas del país se enfoquen en el español jurídico como forma de velar por la salud de nuestro derecho.

Las dos propuestas de Muñoz Machado se alinean con el trasfondo descrito. Tanto un Diccionario del Español Jurídico, como la iniciativa del español jurídico claro, constituyen plataformas valiosas de interacción de Puerto Rico y otras comunidades. Son vínculos que ayudan a entender y a atender nuestras necesidades tanto como a aportar a las de otros.

Mas aun, la comunidad jurídica iberoamericana anda necesitada de agendas que convoquen al trabajo común, al junte de talentos y voluntades en pos de la construcción de una mejor región. Tanto el Diccionario como la iniciativa del lenguaje claro pueden dar base para buenos juntes de colaboración que conduzcan a otros proyectos mayores en torno a los muchos temas jurídicos que deben atenderse en nuestra región.

Las colaboraciones en nuestras tierras no son, ya sabemos, cosa fácil. Se enfrentan a nuestra inclinación a permitir que lo trivial se oponga a lo importante; que las tensiones livianas, descarrilen los trenes de producción. Ojalá que podamos superar esos viejos resabios y echar adelante con el Diccionario Panhispánico del Español Jurídico y la Iniciativa del Español Jurídico Claro.

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