Novena Conferencia – Capitulaciones Matrimoniales – Dote

El Derecho Civil en Puerto Rico - Obligaciones y Contratos

NOVENA CONFERENCIA
CAPITULACIONES MATRIMONIALES
DOTE

En nuestro Código encontramos solamente siete artículos referentes a la dote.

A que haya obedecido esta desaparición de la mayoría de los preceptos referidos en una de las instituciones mas antiguas del Derecho, y de una de las instituciones que conserva mayor vitalidad en todas las legislaciones del mundo, no lo sabemos. El hecho de la destrucción de gran número de artículos que regían la materia, es desgraciadamente cierto; las causas, desconocidas, ya que ni legal, ni socialmente, existen.

Constituyen la dote, según el artículo 1303 del Código, los bienes y derechos que en ese concepto (el dotal) aporte la mujer al matrimonio, al tiempo de contraerlo, y de los que durante el matrimonio adquiera por donación, herencia o legado con caracter dotal.

De este concepto escueto, no extraemos, ciertamente, ni lo que es la dote, ni por qué existe.

No hallamos en el estudio de una institución, que tiene el doble prestigio de su antigüedad y su universalidad. Todos los pueblos en que hubo un atisbo de civilización, han conocido la dote, desde tiempos remotos. Tan remotos, que en el Código de Hammurabi, mandado grabar por este rey de Babilonia, hacia el año 2000 antes de Jesucristo, encontramos precedentes de la dote. Hay en ese Código unas cuantas leyes, que hablan de la devolución de la dote. (138, 139, 149 y 169.) Y en algunas tabletas babilónicas, encontramos algo como la dote. Hay una en que los hijos del herrero Nabu-ban-zir, dan en matrimonio a su hermana, y entregan al esposo terrenos, esclavos y muebles, que revela una constitución de dote.

En Egipto, y en la clase de matrimonio que se llamó de igualdad, encontramos la aportación; y encontramos que la mujer que no lleva dote solo aspira a ser concubina, y no esposa legítima.

En las leyes de Manú, vemos la prohibición, hecha al padre, de aceptar remuneración por la hija. Pero existen los regalos a los padres y a la novia, las donaciones de vacas y toros, etc.

En Grecia fué conocida la dote, hecha para dar a la mujer mayor importancia, consideración e independencia. Se declaró poi1 ley, en Atenas, obligatoria la dote; y es creencia entre los autores que de la dote griega arranca el principio que informó su constitución en Roma.

En Roma se constituía regularmente la dote por los padres, por los parientes y a veces por el Estado. En una suma de bienes que el padre de la mujer entregaba al marido, como una donación. El marido, originalmente, retenía esos bienes. Pero luego se declaró que debía devolverse cuando se incorporaba al pacto la caución rei uxorie. Y en la Legislación Justiniana, alcanzó la dote una gran protección, dado que se prohibió enajenar los bienes dótales, aun con el consentimiento de la mujer.

En los pueblos gemí «nos, la dote, al principio, era la representación de la compra de la mujer, y el pago del precio. La entregaba el marido a los parientes de la esposa que ejercían sobre ella el mundium. Luego fué la donación que el marido bacía a la esposa.

Existieron además en esos pueblos germanos, otras instituciones análogas a la dote, como el morgengábe (donación del día siguiente, o mañana siguiente a la boda), y la dote por el padre de la esposa, la. llamada faeder feah, faulerfiun, o el dinero del padre.

No es el del propósito de obra como ésta el estudio de la dote en los distintos países del mundo; estudio que requiriría una obra expresamente dedicada a él.

En las escuelas se ha dividido la dote en profecticia, adventicia y mixta; estimada e inestimada; y esta división subsiste en el Código Español y en la Ley Hipotecaria de Puerto Rico. Aunque recientemente se ha dicho que ya no existe esa diferencia entre dote estimada e inestimada, creemos que esas dos clases de dote no nacen de una calificación de la ley, sino de los hechos mismos, y existen, de hecho, la dote estimada y la inestimada. No vemos en en Código, nada que se oponga a esta clasificación.

La dote constituida por el padre o pariente de línea paterna, se llamada profecticia; la constituida por la madre, pariente, as- diente en la línea materna o extraño, adventicia; y mixta la constituida por padre y madre. A poco que leamos el Código, nos convencemos de la subsistencia de esta clasificación.

Es dote estimada aquella en que se valoran los bienes dótales, al constituirse la dote; la estimación podía ser “venditionis causa”, estimación que se hacía causando venta a favor del marido, que se obligaba, para su día, a devolver ese valor; y “tasationis causa”, que no producía venta, y servía para los efectos de la colación, etc.

La dote puede ser confesada, prometida y entregada.

El artículo 1304 del Código Civil, establece que pueden constituir la dote a favor de la mujer, antes o después de contraer matrimonio, los padres y parientes de los esposos, y los extraños. Realmente en ese precepto están la dote profecticia, la adventicia y la mixta. En cuanto al esposo, puede constituirla antes, pero no después del matrimonio.

Reconoce el Código la existencia de la dote obligatoria, siquiera liaga esa obligación muy dudosa en su eficacia práctica. Y así los artículos 1306 y 1307, establecen: El primero, la dote obligatoria para las hijas legítimas, siempre que se casen con el consentimiento de los padres. Y el segundo, la cuantía de la dote, la mitad de la legítima rigurosa presunta, salvo el caso en que la hija tuviere bienes propios que equivalgan a esa cuantía; pero el Código prohibe toda pesquisa de la fortuna de los padres para fijar esa cuantía, y encomienda a los tribunales, en acto de jurisdicción voluntaria, y con las declaraciones de los padres y de dos parientes mas próximos de la hija, varones y mayores de edad, uno por línea paterna, y ot.ro por la materna, la determinación de tal cuantía. Y a falta de tales parientes, el tribunal puede decidir, con las declaraciones de los padres.

La dote obligatoria puede ser pagada por los padres, bien entregando el capital, bien la renta anual. (Art. 1308, C. C.)

Si la dote se constituye por el padre solo, o por marido y mujer, es cargo de la sociedad conyugal. Si la constituye solo la esposa, es cargo a sus bienes propios. (Art. 1309, C. C.)