Las encrucijadas de la UPR: Vicente Géigel Polanco, Margot Arce, Luis Muñoz Marín y Jaime Benítez

Las encrucijadas de la UPR: Vicente Géigel Polanco, Margot Arce, Luis Muñoz Marín y Jaime Benítez

endi.com
por Carmelo Delgado Cintrón
domingo, 10 de abril de 2022

Las encrucijadas de la UPR: Vicente Géigel Polanco, Margot Arce, Luis Muñoz Marín y Jaime Benítez

Desde su fundación la Universidad de Puerto Rico ha sufrido de la intervención por los partidos políticos que se turnan en el poder legislativo quienes actúan desde la Junta de Síndicos. El Partido Popular Democrático (PPD), obtiene el control de la Asamblea Legislativa en noviembre de 1940. Uno de los temas fundamentales que se debatían era la reforma universitaria. Tres modelos de Universidad se avizoraban. El Rector Dr. Juan B. Soto defendía la “Universidad Panamericana” que sirviera de puente entre USA y la America Latina; el Lcdo. Vicente Géigel Polanco y la Dra. Margot Arce Blanco proponían cada uno un modelo universitario participativo y democrático; don Luis Muñoz Marín y el Lcdo. Jaime Benítez respaldaba para esa institución el modelo universitario estadounidense, similar a la Universidad de Chicago, entreverado con ideas orteguianas. Dice el Rector Soto que: “Hay una esfera de actividades en que la Universidad de Puerto Rico tiene una misión muy especial que cumplir: me refiero al acercamiento espiritual entre los pueblos de la América Latina y los Estados Unidos”.

El licenciado Vicente Géigel Polanco como multifacético pensador, nos dejó sus Ideas, siempre interesantes, siempre vigentes, sobre una reforma institucional que transformaría la Universidad de Puerto Rico en una institución democrática. (Vicente Géigel Polanco, El Problema universitario, 1941). Una Universidad de Puerto Rico que se gobernase a sí misma, producto de una auténtica autonomía universitaria. “Lo que la Universidad necesita es sacudir el marasmo y articularse en la vida puertorriqueña.” “…la Universidad la forman maestros y estudiantes en una tarea común de cultura.” “La Universidad clamaba por una reforma que incluyese librarla de las intervenciones políticas de líderes y partidos dominantes, y que su gobierno y administración se llevase a cabo por los propios universitarios”. El Senador Vicente Géigel Polanco ofrece una conferencia el 29 de enero de 1941 sobre el problema de la universidad y su gobernanza. (Nereida Rodríguez, Debate Universitario y dominación colonial, (1941-1947), 1996, p. 206), Este era además Presidente del Ateneo Puertorriqueño.

Sin embargo, hay sectores universitarios que no están de acuerdo con estas ideas, como lo están también partidos políticos y líderes, entre ellos, de su mismo Partido Popular Democrático (PPD), que inicia su dominio de la Asamblea Legislativa y de otros sectores gubernamentales por su victoria electoral de 1940. El Consejo de Estudiantes, el primero organizado en el que participó el estudiante Ricardo E. Alegría Gallardo, que presidía Yamil Galib Frangie, reaccionó de forma conciliadora. Nos expresa la autora Nereida Rodríguez que: “Otra voz protagónica fue la del profesor Jaime Benítez. Su reacción inmediata al proyecto geigeliano la expuso en seis artículos consecutivos publicados en el periódico La Torre. (”La auténtica autonomía”, 5 de marzo de 1941, p. 3, 6, 7, “La reforma universitaria”: 19 de marzo de 1941, p. 3, 4,6 entre otros). En dos de estos se percibe la injerencia significativa del Partido Popular Democrático (PPD) en la redacción inicial del proyecto de 1940, y el desencuentro, a partir de ese momento, de los dos políticos ilustrados: Géigel Polanco y Benítez.”

El 24 de julio de 1941 renunciaba el Rector Juan B. Soto. Luego de diversas negociaciones, entre la Junta de Síndicos, que presidía el licenciado Samuel R. Quiñones, y donde la más influyente y decisiva presencia política es la de don Luis Muñoz Marín, juró como Canciller el 1 de agosto de 1941, en Washington D.C., Rexford G. Tugwell. Este ocupará, como sabemos, además el cargo de Gobernador de Puerto Rico desinado por el Presidente de Estados Unidos. En la primera sesión legislativa de la recién electa Asamblea Legislativa de 1941 se presentaron dos proyectos de reforma universitaria, uno por el licenciado Eudaldo Báez García, representante por el Distrito de Mayagüez y el otro por el senador por acumulación, licenciado Vicente Géigel Polanco. Las audiencias o vistas públicas en la Asamblea Legislativa eran presididas, en el Senado por el licenciado Vicente Géigel Polanco, Presidente de la Comisión de Instrucción y en la Cámara por doña María Libertad Gómez, Presidenta de la Comisión de Instrucción. Se aprobará el proyecto de ley del representante Báez García que respaldaban Muñoz Marín y Benítez.

El profesor Rafael Aragunde nos informa que: “En Margot Arce de Vázquez, una vez más, se respira otro aire. Sin abandonar a Ortega, sugiere la fundación de la ‘universidad ideal puertorriqueña’. Esta ‘debe ser creación nuestra; debe acordarse con nuestro ambiente, nuestra historia, muestra tradición, nuestras esperanzas.” Si le es fiel a Ortega en su propuesta fe creación de una Facultad de Cultura, lo es para que a ésta se le incorpore ‘la síntesis completa de nuestra circunstancia puertorriqueña: nuestra geografía, nuestra historia, sociología, política, lengua, arte, tradición.’ No hay aquí ni el occidentalismo obsesivo de Benítez, ni el ‘americanismo’ igualmente alejado de nuestra realidad, de Soto.

Las reformas recomendadas por don Vicente Géigel Polanco y Margot Arce de Vázquez no fueron acogidas. A pesar de que Don Vicente sugería que los cambios fueran llevados a cabo por el esfuerzo y la inteligencia puertorriqueña, desde Puerto Rico y para Puerto Rico. Enfatizaba Géigel Polanco que: “No son técnicos del Norte ni expertos del Sur ni sabios de Europa, los que han de operar el milagro.” Decía que “la obra será hija de nuestro esfuerzo, de nuestro sacrificio, de nuestro patriotismo.” (Géigel Polanco, El problema universitario, Óp. Cit. p.17). Plantea el profesor José Anasagasti, que: “Dejando a un lado cuán cerca estaba Géigel a ese nacionalismo-cultural hispanófilo y nostálgico quiero subrayar que éste proponía una transformación abarcadora de la UPR. Construirla como una figura de resistencia a la americanización, como una fuerza de afirmación de la identidad nacional, y como institución forjadora de un nuevo orden nacional, requería para Géigel la transformación total del quehacer universitario”. (José Anasagasti Rodríguez, El Problema Universitario de Vicente Géigel Polanco, 80 Grados. 19 de marzo de 2012).

Sin embargo, otras fuerzas actuarían, llevando a la Universidad de Puerto Rico hacia otros derroteros. El Presidente de la Junta de Síndicos de la Universidad, don Luis Muñoz Marín, Presidente del Senado, y del Partido Popular Democrático le ofrece la Rectoría de la Universidad de Puerto Rico a Rexford G. Tugwell, quien acepta el cargo, que luego compagina con el de Gobernador. (Véase Aragunde, Óp. Cit. p. 120; Margot Arce de Vázquez, O. C. Parte II, “Educación y reforma universitaria, 1935-1978″, p. 177-345 EDUPR, 2001; Beauregard González Ortiz, Poder y participación en la Universidad de Puerto Rico, 1994); Afirma Luis Alfredo López Rojas que: “…el debate de la reforma universitaria tomaba cariz muñocista, privilegiando la enseñanza y el fomento de la cultura occidental versus la enseñanza y el fomento de la cultura puertorriqueña. Esta fue la posición de Jaime Benítez que defendía el modelo norteamericano (tomado de la Universidad de Chicago) como el apropiado para desarrollar la ‘nueva’ universidad. Este modelo dejaba en un segundo plano todo lo que tenía que ver con Puerto Rico.” (Luis Alfredo López Rojas, Luis Muñoz Marín y las estrategias del Poder, 1936-1946, Isla Negra Editores, 1998, p. 79). Finalmente, expresa el profesor Rafael Aragunde que: “La reforma universitaria de 1942 hizo a la Universidad de Puerto Rico un instrumento del proyecto político del Partido Popular.” Luego indica que: “El proyecto de Géigel Polanco, si bien hubiera podido ser parte de ello, proveía, sin embargo, una estructura de participación democrática que habría hecho de la colaboración entre la Presidencia del Senado y los estudiosos que entonces trabajarían en la UPR, una relación de carácter erudito y no político-partidista.” (Aragunde, Óp. Cit. p. 123). El actual estado de situación lo plantea Pablo Navarro Rivera: “El Estado, a pesar de más de cien años de conflictos, ha insistido en mantener un control férreo sobre la Universidad. En el año de su centenario, el Estado todavía nombraba a diez de los trece miembros de la Junta de Síndicos y, como resultado, controla el nombramiento del presidente y de los dirigentes de cada uno de los recintos universitarios” (Pablo Navarro Rivera, Democratización y autonomía en la Universidad de Puerto Rico: Mito y realidad, Revista de Ciencias Sociales 23 (2010).

El Dr. Carmelo Delgado Cintrón es catedrático de la Escuela de Derecho, ha sido Secretario Ejecutivo de la Junta Universitaria, Director de la Editorial Universitaria y Director de la Biblioteca de Derecho, UPR. Ex Director Ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) y es Académico de Número de la Academia Puertorriqueña de la Historia y autor de Historia Constitucional de Puerto Rico, Escuela de Derecho UPR y Derecoop, 2012.

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