La Universidad de hoy y mañana…

20 de agosto de 2009
por Antonio García Padilla

La Universidad de hoy y mañana: el gran capital social del País

yearsCuando decidí participar en el proceso de consulta para la designación del octavo presidente de la Universidad de Puerto Rico, allá para el 2001, articulé dos propósitos cardinales: primero, reunir talentos y voluntades para convertir la Universidad en una universidad propia del siglo 21, tanto en sus estructuras como en sus prácticas; y, segundo, valorarla y protegerla como institución pública, frente a lógicas e intereses de cortes sectarios que intervinieran en la conse­cución de sus legítimas metas, metas también del país en su búsqueda de buena civilización.

Luego de presentar a la Junta de Síndicos mi renuncia a la Presidencia, es justo valorar los cumplimientos.

Hace poco le ofrecí la bienvenida a los uni­versitarios con motivo del nuevo año acadé­mico. Les decía que a pesar de la contracción económica y su efecto sobre los presupuestos, hay motivos para que la Universidad y el País vean el futuro con optimismo.

En la clase entrante, uno de cada ocho alumnos llega a nuestras aulas con un promedio de 4.0 en su expe­diente académico de escuela supe­rior; uno de cada cuatro se graduación promedio mayor de 3.9; seis de cada diez se graduaron con más de 3.5 de promedio y en la clase hay 107 pun­tuaciones perfectas en al menos una de las secciones de la prueba de Colle­ge Board.

Todo ello sin menoscabo de nuestros compromisos con la inclusión del acceso: Admitimos 13,418 alumnos a la clase entrante 2009-10 y tres de cada cinco de ellos provienen de las escuelas públicas del País.

La clase saliente es otra historia de éxito. La Universidad otorga diplomas a aproximadamente 9,500 graduados cada año que concluyen 494 programas académicos, 26 de ellos programas de doctorado, incluyendo 17 en ciencias y tecnología.

En los últimos cinco años hemos conferido 2,200 posgrados en ciencias y tecnología (53% de los grados de maestría y 73% de los grados doctorales). Las cifras correspondientes en EE.UU. son 21.3% y 62.3% respectivamente. La Facultad de Ingeniería es la novena en el número de ingenieros graduados de todo Estados Unidos, la segunda en número de mujeres ingenieros. La Universidad genera el 16% de la fuerza laboral hispana de Estados Unidos en las ciencias y la tecnología.

Si bien la capacitación profesional es responsabilidad prioritaria, la Universidad adelanta con igual rigor otra línea de valor público: generar conocimiento y tecnologías a través de la investigación.

Más del 95% del conocimiento competitivo producido un Puerto Rico se genera un nuestros laboratorios, en nuestros talleres y talones de clase.

Indicativo de la gran calidad investigativa de la Universidad es el hecho de que la cantidad de fondos externos recibido para investigación aumentó a $90 millones en el 2007. La Uni­versidad de Puerto Rico recibe el 99% de los fondos de la Fundación Nacional de Ciencias en Puerto Rico y el 80% de los fondos de los Ins­titutos Nacionales de la Salud en Puerto Rico.

Toda esta actividad se cobija en un progra­ma de construcción sin paralelos. La Univer­sidad ha realizado la expansión de infraestructura mayor en su historia, entre ellos 1.98 millones de pies cuadrados de nuevos espacios remodelados para investigación, incluyendo el edificio diseñado expresamente para investigación; el Centro Comprensivo de Cáncer para investigación básica, clínica y epidemiológica; el Complejo de Adiestramiento e Investigación en Bioprocesos en Mayagüez; para adiestrar y readiestrar los recursos humanos del sector farmacéutico; el Centro para Innovación y Tecnología Agroindustrial en el Recin­to Universitario de Mayagüez, para la investi­gación y desarrollo de nuevos procesos y productos agroindustriales.

La experiencia nos muestra, con evidencia sólida, que los periodos de contracción económica pueden ser ricos en oportunidades para adelantar el capital social de países e instituciones. Los terrores, aún cuando muchos de ellos son inducidos, tra­bajan a menudo en contra de las trans­formaciones y a favor de intereses retardatarios. Las crisis debe renovar la capacidad de imaginar y buscar soluciones con mayor valor social.

Durante los pasados años, para pre­servar su valor público, la Universi­dad evitó caer en la arena estéril de los intereses, y se mantuvo focaliza­da en sus metas.

Las condiciones que propiciaron los índices admirables de crecimien­to de la Universidad y renovaron su compromiso con el País de cara al siglo 21 no pueden resentirse, ni se puede permitir que se lacere sin reme­die el respeto a la dignidad de la casa universitaria. Es algo que la Univer­sidad no se merece.

La Universidad ha proseguido su agenda de crecimiento aún dentro de contextos y coyunturas particulares que reclaman dedicación institucio­nal. De eso también trata la Universidad.

Asuntos tales como las auditorías realizadas a petición mía para aten­der preguntas sobre las gestiones a favor de la filantropía y la ampliación de las redes de apoyo a la Universi­dad fueron consideradas con la misma responsabilidad y rigurosidad que nuestros proyectos fundamentales de orden académico y de servicio. Con ello, la Universidad satisface también su inherente función magisterial.

Es importante que el País se mantenga al tanto de la marcha de los pro­cesos universitarios y de la agenda de futuro de 1a Universidad siendo, corno es, bien de todos y que los universitarios demos cuenta de nues­tros desempeños en el acrecentamiento del capital social de Puerto Rico.

Concluyo mi gestión en la Presidencia seguro de que los universitarios y Puerto Rico le garantizaremos a las generaciones futuras una Universidad fortalecida en su misión institucional que pueda redoblar su compromiso de servicio público.