Horizontes asiáticos

    14 de noviembre de 2007
    por Antonio García Padilla

    Horizontes asiáticos

    Recientemente, China convocó en Beijing a universidades de todo el mundo a presentar sus programas ante profesores y estudiantes interesados. Las universidades de la Unión Europea respondieron con un impresionante despliegue. Asimismo las de Estados Unidos, Canadá, India, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Rusia y Argentina, entre otras. España aprovechó para generar un diálogo entre rectores españoles y chinos junto a los ministros de educación de ambos países. La UPR estuvo allí. Dos universitarios –Zou Xiaming, Catedrático de Biología y Song Lihai, estudiante de Matemáticas- nos representaron. Compartieron con miles de jóvenes.

    ¿Por qué China? ¿Cómo explicar el interés de las mejores universidades del mundo por ese país?

    Hay muchas razones. Entre ellas:

    Primera, su creciente importancia en el mundo contemporáneo. China ya desplazó a Francia e Inglaterra como cuarta potencia económica del mundo. Se anticipa que para 2020, China ocupará la segunda posición en esa jerarquía. China es ya la principal exportadora mundial de productos de tecnología. El intercambio de alumnos universitarios afianza un futuro de mejores entendimientos entre China y los países del mundo.

    Segunda, la política universitaria china, que favorece esas interacciones. China fortalece sus universidades con inversiones importantes, pero desalienta crecimientos en sus tamaños. Ya que la demanda por estudios universitarios aumenta, el control de la oferta estimula la salida de jóvenes chinos a las universidades del exterior y la correspondiente construcción de puentes culturales y económicos.

    Tercera, la riqueza de una de las civilizaciones más antiguas y espléndidas del orbe, que estimula a las buenas universidades interesadas en promover la amplitud y la diversidad institucional.

    Las recientes convocatorias académicas en China reiteran un mapa fluido, en el que ningún país está alejado si tiene vocación y apertura a las mejores corrientes del mundo contemporáneo. Puerto Rico siente ese llamamiento. En esa cartografía no hay embajadores mejores que los estudiantes, unidos en el optimismo y en las potencialidades integradoras del conocimiento.

    Puerto rico tiene en ellos –tanto en los que envían como en los que recibe- magníficas oportunidades de construcción de nuevos radios de influencias.