El profesionalismo y los retos futuros a la profesión legal

El profesionalismo y los retos futuros a la profesión legal

Alberto Bernabe Riefkohl

INTRODUCCIÓN

Me siento muy honrado y agradezco a los miembros de la Academia su invitación a unirme a ellos como miembro correspondiente. En particular me da mucho gusto que estemos celebrando en este salón porque este salón ha sido parte de la carrera que me ha traído hasta aquí el día de hoy. Fue en este mismo salón que hace casi 35 años yo comencé mi carrera. Ese día entré como estudiante de derecho de primer año y me senté en la última fila desde donde escuché una discusión sobre ética y responsabilidad profesional, en la cual, dicho sea de paso, no me atreví a participar. Más o menos 30 años después, en este salón también, hice dos presentaciones desde la tarima como profesor de derecho a jueces y abogados puertorriqueños sobre ética y responsabilidad profesional.

Evidentemente, algo pasó durante los años, entre esos dos momentos, que me ha llevado a estar hoy aquí celebrando con ustedes. Y, en parte, eso que pasó, es que me he dedicado, en escritos y en cursos, al estudio de los principios éticos en los cuales se basa la práctica de la profesión legal. Quisiera, por lo tanto, reflexionar un poco sobre algunas de las lecciones que he aprendido al respecto a través de los años y sobre algunos temas a los que nos enfrentaremos en el futuro cercano.

La palabra profesionalismo se refiere a aquellas características personales y profesionales que se esperan de cada miembro de la profesión. Es un concepto amplio y, aunque no parece existir un acuerdo acerca de cómo se debe definir, algo que sí debe estar claro es que no se refiere solamente a la lista de reglas en el código de ética. En cierta forma, es al revés: la reglamentación ética es un reflejo de los principios de profesionalismo.

Si el profesionalismo se limitara al cumplimiento de la reglamentación ética, bastaría con que nuestra educación y entrenamiento enfatizaran un nivel mínimo de competencia y el cumplimiento de reglas para evitar incurrir en errores que puedan resultar en la imposición de sanciones disciplinarias. Un profesional debe aspirar a más que eso. El profesionalismo, en fin, se refiere a las características de la identidad profesional que se aspira que todo abogado observe y éstas, a su vez, se basan en los valores básicos de la profesión.

Durante los años, infinidad de entidades han tratado de aclarar cuáles son los valores básicos de la profesión y las bases del principio del profesionalismo.[1] El hecho de que existe tanta literatura al respecto parece sugerir que el tema es complicado o difícil. Sin embargo, no tiene por qué serlo. En última instancia, los valores básicos que definen el profesionalismo se pueden resumir en tres categorías: honestidad, responsabilidad profesional y responsabilidad social.

En cuanto a la honestidad, el principio básico es sencillo: ser un profesional requiere honestidad, no sólo en la práctica de la profesión sino en todos los aspectos de la vida.[2] De hecho, el Canon 38 de nuestro Código de Ética específicamente señala que la razón por la que se requiere honestidad es por el hecho mismo de que los abogados son miembros de una profesión.[3]

El segundo principio básico del profesionalismo es la responsabilidad para con la profesión en sí, el cual, tiene a su vez dos elementos: responsabilidad para con los clientes, y algo que se puede llamar “orgullo propio.” Este último elemento en realidad no es otra cosa que el deber de cada individuo de esforzarse por lograr la excelencia en todo aspecto profesional.[4] Aquél que se siente satisfecho con hacer trabajo mediocre no puede ser considerado un profesional. El profesionalismo requiere que todos nos esforcemos para que nuestro trabajo siempre sea de alta calidad.[5] Además, la responsabilidad para con la profesión incluye un deber de respeto. De hecho, nuestros Cánones de Ética mencionan este principio básico más que ningún otro deber.[6] Parece increíble que haya que recalcar tal cosa, pero lo cierto es que hace años que se viene comentando la falta de respeto entre abogados.[7] Parte del problema se desprende del hecho de que otro principio básico de nuestra profesión requiere que los abogados representen los intereses de sus clientes fervorosamente y con celo. Desgraciadamente, muchos abogados no saben cómo combinar la obligación de representar los intereses del cliente y la obligación que les requiere actuar con respeto. Una vez más, sin embargo, el principio es relativamente sencillo. Lo que se debe recordar es simplemente que la descortesía no es equivalente a una mejor representación de los intereses del cliente. Todo abogado debe hacer un balance entre la práctica efectiva a favor de sus clientes y el decoro profesional y personal. La reputación individual y de la profesión en general sufre cuando un abogado actúa de otra forma.

En cuanto a la responsabilidad para con los clientes, el profesionalismo se caracteriza por la representación de los clientes a base de un deber de fiducia. El abogado tiene que entender que le debe lealtad y respeto a la causa del cliente, que tiene la obligación de mantener la confidencialidad de la información relacionada con la representación y que tiene que honrar su compromiso con la prestación de servicios competentemente.[8]

Finalmente, en cuanto a la responsabilidad para con la profesión en sí, los abogados tienen la obligación social de velar por el mejoramiento de la profesión, por la calidad de los servicios de la profesión en general y por la consecución de una mejor administración de la justicia.[9]

Desgraciadamente, existe consenso sobre el hecho de que, al menos en cuanto al problema de acceso a la justicia, la profesión no está cumpliendo efectivamente con su misión.[10] Esta situación es un tanto sorprendente ya que el deber de velar por que toda persona tenga acceso a representación legal es la primera obligación ética a la que se refieren nuestros Cánones de Ética[11] y que tanto nuestro Código de Ética Profesional, como las Reglas Modelo de la American Bar Association (A.B.A.) se refieren de una forma u otra a un compromiso profesional con la prestación de servicios pro bono.[12]

Por ello, se puede argumentar que la obligación de proveer servicios pro bono no se basa en valores morales o altruistas sino en el deber profesional de velar porque el sistema de derecho funcione de forma justa. No puede decirse que el sistema judicial es justo si personas de escasos recursos no tienen acceso al sistema. Por lo tanto, aunque no existe una obligación mandatoria sobre cómo hacerlo, todos los abogados deben contribuir al mejoramiento de la situación.

LA IRONÍA DE LA REPUTACIÓN PROFESIONAL

Muchos de los principios básicos que se han convertido en reglamentación profesional en realidad son simplemente una adaptación de valores sociales o morales. Sin embargo, no empece al perfil del profesional que se desprende de estas reglas, hay que aceptar que nuestra profesión no cuenta con la mejor reputación.[13]

Este contraste entre la imagen popular de los miembros de la profesión y el perfil que se desprende de los valores de la profesión se debe en parte a la conducta impropia de muchos abogados, pero se debe también al hecho de que a veces los valores de la profesión requieren que los abogados actúen de forma que para algunos puede parecer contraria a los valores sociales.

Todavía hay quien objeta, por ejemplo, el hecho de que los abogados defienden con convicción a personas que son responsables de los crímenes de los cuales se les acusa. En ese sentido, es irónico que actuar de forma profesional al serle fiel a la representación de los intereses de los clientes (uno de los principios básicos del profesionalismo) contribuye a la opinión negativa de la profesión.

En otras palabras, irónicamente, a veces desempeñarnos con profesionalismo es precisamente lo que afecta la reputación de nuestra profesión. Esta realidad siempre ha sido, y continuará siendo, un reto para nuestra profesión. En parte, esta percepción errónea del profesionalismo se puede mejorar con un esfuerzo constante por educar al público, no sólo sobre sus derechos, sino sobre nuestros valores profesionales.[14] Sin embargo, es igualmente importante que los abogados realmente tengan un sentido claro del profesionalismo sobre el cual se basa su propia práctica. Es importante entender que los abogados pertenecen a una profesión con una tradición valiosa de servicio y compromiso. Los abogados que no llegan a internalizar estos principios corren el riesgo de sentirse descontentos con su profesión o de sentirse rechazados socialmente.[15]

EL FUTURO DE LA PROFESIÓN

Aunque los principios sobre los que se basa el concepto del profesionalismo son constantes, la práctica de la profesión sigue cambiando vertiginosamente. Los debates que discutí en mi ponencia la última vez que estuve en Puerto Rico[16] ya han dado paso a otros nuevos, el más importante de los cuales es el efecto de la “innovación” en la práctica de la profesión.[17]

Una discusión detallada de este tema va mucho más allá del alcance de este ensayo, pero basta señalar que prácticamente todos los debates actuales sobre el futuro de la práctica de la profesión en Estados Unidos se refieren de una forma u otra a si el actual sistema de reglamentación de la profesión se debe rediseñar para permitir nuevas formas de proveer servicios legales.[18] Esto incluye los debates sobre si de debe permitir que abogados practiquen la profesión en jurisdicciones en las cuales no han sido admitidos formalmente, sobre si se debe permitir que abogados practiquen la profesión en conjunto con personas que no son abogados y sobre si se debe permitir que personas que no son abogados representen a personas que no tienen acceso a representación legal.[19]

 

Aunque estos debates no son nuevos, su discusión se ha intensificado debido a desarrollos recientes en la formas en que los servicios legales se proveen al público en general[20] y dado el creciente uso de inteligencia artificial para llevar a cabo funciones que tradicionalmente se llevaban a cabo por abogados.[21] Como parte de estas discusiones, la Comisión sobre el Futuro de la Profesión de la American Bar Association se ha declarado abierta a la idea de aceptar ideas innovadoras en cuanto a la forma de proveer servicios legales,[22] pero la directiva de la A.B.A. misma ha evitado adoptar muchas de las ideas propuestas.[23] Mientras por un lado parece proponer que los estados adopten nuevas iniciativas para cambiar el sistema, sus propuestas son limitadas y aparentan intentar proteger contra nuevas ideas que buscan cambiar las prácticas antiguas o tradicionales de la profesión.[24] Por esta razón, irónicamente, el resultado parece ser que al hablar de intentar “liberalizar” el control sobre la práctica de la profesión, lo que va a resultar es más reglamentación.

Por ello, los debates continúan y para intentar lograr cambios significativos será preciso mirar al futuro y cambiar el enfoque para considerar nuevas ideas sobre los temas relacionados a la forma en que se proveen servicios legales al público. Ante este dilema, cómo lograr un balance entre la mejor manera de reglamentar la práctica y las nececidades de la sociedad y de aquellos que se benefician de los servicios legales continuará siendo la clave en el debate sobre los cambios innovativos en la profesión legal. Dado el ambiente actual en Estados Unidos, los cambios más probables posiblemente se den en el area de la práctica multi-jurisdiccional, en la creación de programas para permitir que personas no admitidas a la profesión como abogados provean cierto tipo de servicios legales limitados sujeto a algún nivel de reglamentación y en permitir que abogados compartan honorarios con personas que no son abogados a cambio del referido de casos.[25] Otras ideas, consideradas más controversiales actualmente, sin embargo, por ahora no parecen tener el apoyo necesario aún cuando ya han sido adoptadas en otros países sin mayor problema.[26] Sobre esos temas, posiblemente estaremos hablando por mucho tiempo antes de ver cambios significativos.

Dicho esto, aunque el hecho de que el debate continúa no es necesariamente algo malo, abre la puerta a otro debate relacionado que pone nervioso a muchos: si aquellos a cargo de la reglamentación de la profesión no toman control sobre los avances en la tecnología que afecta la práctica, alguien fuera de la profesión va a imponer la nueva reglamentación necesaria sin garantías de que el resultado sea el que los miembros de la profesión preferirán.[27]

CONCLUSIÓN

En fin, visto todo en conjunto, los valores que se reflejan en nuestros Cánones de Ética y en las Reglas Modelo de la A.B.A. reafirman la convicción de que todo abogado, por el hecho de ser un profesional, juega un papel vital en la sociedad el cual incluye velar por el funcionamiento de nuestro sistema legal y el acceso a la justicia más allá de intereses personales o comerciales.

Los valores profesionales no son conceptos abstractos escritos en un certificado enmarcado para decorar nuestras oficinas. Se trata de principios de importancia diaria que todo abogado debe tomar en consideración como parte de cada decisión que toma incluyendo decisiones sobre qué causas apoyar, cómo escoger sus clientes, cómo relacionarse con sus clientes y con otros abogados y cómo llevar a cabo la representación de sus clientes. Además, es importante saber que es necesario entender nuestra función como abogados y los valores que fundamentan nuestra profesión para aceptarlos como parte integral de quiénes somos y como parte de la justificación de lo que hacemos.

Es interesante notar que la A.B.A. requiere que todas las escuelas de derecho ofrezcan un curso sobre responsabilidad profesional o un curso en el cual se discutan la historia, las metas, la estructura, los valores, las reglas y las responsabilidades de la profesión y de sus miembros.[28] Este requisito ejemplifica el compromiso de nuestra profesión con la necesidad de internalizar el concepto del profesionalismo como parte de la preparación académica para la práctica de la profesión. Sin embargo, este compromiso con el estudio de los principios básicos de la profesión no debe terminar con los estudios de derecho sino que debe convertirse en un compromiso a largo plazo durante la práctica de la profesión. Es un compromiso diario.

Y ese compromiso sigue cambiando, porque el futuro de la profesión; o más correctamente, el futuro de la práctica de la profesión es uno de los temas más debatidos hoy en dia. Evidentemente, la práctica de la profesión ha cambiado mucho a través de los años, pero no creo que sea una exageración afirmar que va a cambiar mucho más rápidamente durante la próxima década. Y el reto al que nos enfrentaremos será decidir cómo alterar la reglamentación profesional para poder cumplir con nuestro compromiso de proteger los valores de la profesión, de proteger al público en general y de proveer mejor acceso a la justicia. Hay quienes piensan que esas tres metas son incompatibles, pero yo no soy uno de ellos.

Estos temas, todos relacionados al concepto de lo que es la profesión legal, son ejemplos de los posibles cambios a que nos enfrentaremos en un futuro cercano. Y mejor será que los empecemos a estudiar ahora para poder estar listos.

NOTAS AL CALCE

[1] Véase supra nota 1.

[2] Para un ejemplo en que nuestro Tribunal Supremo ha impuesto sanciones disciplinarias por conducta deshonesta fuera de la práctica de la profesión, véase In re Belk Arce, 148 D.P.R. 685, 692 (1999) (el deber de honestidad rige en toda faceta de la vida y es un deber que tiene que ser cumplido estrictamente aunque el así hacerlo conlleve sacrificios personales).

[3] El canon establece que “[p]or razón de la confianza . . . depositada como miembro de la ilustre profesión legal, todo abogado, tanto en su vida privada como en el desempeño de su profesión, debe conducirse en forma digna y honorable.” CÓDIGO DE ÉTICA PROFESIONAL, 4 L. P. R. A. Ap. IX, Canon 38.

[4] Conference of Chief Justices, A NATIONAL ACTION PLAN ON LAWYER CONDUCT AND PROFESSIONALISM (1999) (professionalism ultimately is a personal, not an institutional characteristic), citado en Neil Hamilton, Professionalism Clearly Defined, 18 PROFESSIONAL LAWYER 4 (2008).

[5] Nuestro Código de Ética Profesional expresa este principio en el Canon 2 al señalar que todo abogado “debe realizar esfuerzos para lograr y mantener un alto grado de excelencia y competencia en su profesión a través del estudio y la participación en programas educativos de mejoramiento profesional.” CÓDIGO DE ETICA PROFESIONAL, supra nota 5, Canon 2.

[6] Los cánones señalan, entre otras cosas, que la buena relación entre compañeros es responsabilidad ineludible de todo miembro de la profesión, que todo abogado debe observar con sus compañeros una actitud respetuosa, que los abogados, como compañeros de profesión, se deben mutuamente trato considerado y que todo abogado debe tratar a los testigos y litigantes adversarios con respeto. CÓDIGO DE ETICA PROFESIONAL, supra nota 5, Cánones 9, 27, 30, 15, y 16.

[7] Rivera Ramos, supra nota 2, pág. 42 (una de las quejas más frecuentes entre nuestros colegas es la percepción de que el trato entre nosotros se ha deteriorado de forma alarmante); Warren Burger, The Decline of Professionalism, 61 TENN. L. REV. 1 (1993); Sandra Day O’Connor, Professionalism, 76 WASH. U. L.Q. 5 (1998); Clarence Thomas, A Return to Civility, 33 TULSA L. J. 7 (1997); Melissa Hung, A Non-Trivial Pursuit: The California Attorney Guidelines of Civility and Professionalism, 48 SANTA CLARA L. REV. 1127 (2008); In re González Carrasquillo, 164 D.P.R. 813 (2005) (abogado actuó de forma poco profesional e irrespetuosa cuando le sacó la lengua a una abogada y amenazó a otro abogado durante una deposición).

[8] Estos principios se reflejan en los cánones 21 y 18 respectivamente. CÓDIGO DE ETICA PROFESIONAL, supra nota 5, Cánones 18 y 21.

[9] CÓDIGO DE ETICA PROFESIONAL, supra nota 5, Canon 38 (todo abogado deberá interesarse en hacer su propia y cabal aportación hacia la consecución de una mejor administración de la justicia).

[10] Robert Ambrogi, UnAuthorized Practice, ABA Journal, January 2015, págs. 72, 74 (multiples estudios estatales y federales demustran que 80 al 90 por ciento de personas de bajos medios no tienen acceso adecuado para obtener servicios legales). En cuanto a este tema específicamente en Puerto Rico, véanse, entre otros, Efrén Rivera Ramos, El acceso a la justicia en Puerto Rico: Antecedentes, desarrollos y retos, 86 REV. JUR. U.P.R. 801 (2017); Fern Fisher, Access to Justice in Time of Crisis, 86 REV. JUR. U.P.R. 809 (2017); Deborah Rhode, Pablo Hernández, Access to Justice in Puerto Rico, 86 REV. JUR. U.P.R. 818 (2017); Alejandro Torres Rivera, Francisco Del Valle Sosa, El acceso a la justicia en tiempos de crisis, 86 REV. JUR. U.P.R. 843 (2017).

[11] CÓDIGO DE ETICA PROFESIONAL, supra nota 5, Canon 1 (constituye una obligación fundamental de todo abogado tratar de garantizar que toda persona tenga acceso representación legal tratar de rendir servicios legales gratuitos); A.B.A. MODEL RULES OF PROFESSIONAL CONDUCT, R. 6.1 (every lawyer has a professional responsibility to provide legal services to those unable to pay).

[12] Sobre este tema, véase Carlos A. Rodríguez Vidal, ¿Se pueden armonizar las necesidades de servicios legales de las personas indigentes en Puerto Rico con la obligación de los abogados y abogadas de Puerto Rico de cumplir con los cánones 1 y 18 de ética profesional?, 86 REV. JUR. U.P.R. 834 (2017).

[13] Rivera Ramos, supra nota 2, pág. 34. (no es secreto para nadie la baja estima en que muchos sectores de la población tienen a los abogados).

[14] Como señala el Canon 3, un elemento importante de la responsabilidad profesional que se espera de todo abogado es el deber de educar al público. CÓDIGO DE ETICA PROFESIONAL, supra nota 5, Canon 3.

[15] Tristemente, la profesión legal cuenta con un índice alto de alcoholismo y de suicidios, ambos en parte por la desilución de muchos con las presiones de la profesión. Sobre este tema, véase, entre muchos otros, Ronald Rotunda, Alcoholics and the Profession of Law, VERDICT, April 12, 2016, disponible en https://verdict.justia.com/2016/04/12/alcoholics-and-the-profession-of-law.

[16] Alberto Bernabe, Debates recientes sobre la reglamentación de la conducta profesional, 84 REV. JUR. U.P.R. 955 (2015).

[17] Sobre este tema, véase Alberto Bernabe, Justice Gap vs. Core Values: The Common Themes in the Innovation Debate, 41 JOURNAL OF THE LEGAL PROFESSION 1 (2016).

[18] Para una discusión general sobre el tema, véanse, Andrew M. Perlman, Towards the law of Legal Services, 37 CARDOZO L. REV. 49, 58 (2015); Andrew M. Perlman, Toward a Unified Theory of Professional Regulation, 55 FLORIDA L. REV. 977 (2003); Raymond H. Brescia, Uber for Lawyers: The Transformative Potential of a Sharing Econony Approach to the Delivery of Legal Services, 64 BUFF. L. REV. 745 (2016).

[19] Para una discusión reciente sobre estos temas véanse, entre otros, Bernabe, Debates recientes…, supra nota 19; James Jones, Anthony Davis, Simon Chester, Caroline Hart, Reforming Lawyer Mobility–Protecting Turf or Serving Clients?, 30 GEORGETOWN J. OF LEGAL ETHICS 125 (2017); Gillian Hadfield, Deborah Rhode, How to Regulate Legal Services to Promote Access, Innovation and the Quality of Lawyering, 67 HASTINGS L. J. 1191 (2016); James McCauley, The Future of the Practice of Law: Can Alternative Business Structures for the Legal Profession Improve Access to Legal Services?, 51 UNIV. OF RICHMOND L. REV. 53 (2016); Deborah Rhode, Lucy Buford Ricca, Protecting the Profession or the Public? Rethinking Unauthorized-Practice Enforcement, 82 Fordham L. Rev. 2587 (2014); Deborah Rhode, What We Know and Need to Know About the Delivery of Legal Services by Non Lawyers, 67 South Carolina L. Rev. 429 (2016).

[20] Véanse, entre muchos otros, Perlman, supra nota 20; Bernabe, supra nota 19; Alberto Bernabe, Avvo Joins the Legal Market; Should Lawyers Be Concerned?, 104 GEORGETOWN LAW JOURNAL ONLINE 184 (2016).

[21] Sobre este último tema, véanse, por ejemplo, Dennis García, Preparing for Artificial Intelligence in the Legal Profession, LEXIS PRACTICE ADVISOR JOURNAL, 7 de junio de 2017, disponible en https://www.lexisnexis.com/lexis-practice-advisor/the-journal/b/lpa/archive/2017/06/07/preparing-for-artificial-intelligence-in-the-legal-profession.aspx; Carolyn Elefant, Alexa, Please Hire Me A Lawyer: How AI Will Change Everything We’ve Been Taught About Marketing Legal Services,

MY SHINGLE, 8 de junio de 2018, disponible en

https://myshingle.com/2018/06/articles/future-trends/alexa-please-hire-me-a-lawyer-how-ai-will-change-everything-weve-been-taught-about-marketing-legal-services/.

[22] ABA Commission on the Future of Legal Services, Issues Paper Concerning Alternative Business Structures, April 8, 2016 at 1,

http://www.americanbar.org/content/dam/aba/images/office_president/alternative_business_isu es_paper.pdf (“The Commission believes that any consideration of possible regulatory reforms should include an examination of Alternative Business Structures (ABS)”).

[23] Bernabe, supra nota 19. Este tipo de reticencia institucional no es nueva. Morgan, Inverted Thinking, supra nota 1, pág.121. De hecho, se ha argumentado que es un problema sistémico de la American Bar Association. James Moliterno, Ethics 20/20 Sucessfully Achieved its Mission: It “Protected, Preserved, and Mantained,” 47 AKRON L. REV. 149, 159 (2014) (the lesson is clear: ABA commissions that remain modest with proposals will pass through the House of Delegates’ gauntlet; ABA commissions that propose actual reform will fail).

[24] Id.

[25] Sobre estos temas, véanse los artículos citados supra en las notas 18 a la 23.

[26] Bernabe, supra nota 18.

[27] Al aceptar el reconocimiento por el Michael Franck Professional Responsibility Award en la convención anual sobre responsabilidad profesional de la A.B.A. en 2017, Robert Creamer advirtió a la audiencia que si la profesión no toma control de la reglamentación profesional, otros (posiblemente el Congreso) impondrá los cambios necesarios a la profesión y el resultado no necesariamente será uno con el cual los miembros de la profesión van a estar contentos. Robert A. Creamer, Ethics Rules Uniformity: The Vision Thing, 24 THE PROFESSIONAL LAWYER, No. 3 (2017); Joan Rogers, Lawyers Urged to Fix ‘Crazy Quilt’ of State Ethics Rules, 33 ABA/BNA LAW. MAN. PROF. CONDUCT 336 (2017).

[28] A.B.A. Standards for Approval of Law Schools, Standard 302 (students must receive instruction in professional responsibility, or on A the history, goals, structure, values, rules, and responsibilities of the legal profession and its members) disponible en http://www.abanet.org/legaled/standards/20082009StandardsWebContent/Chapter%203.pdf.