Donald Trump: el primer candidato presidencial convicto

Donald Trump: el primer candidato presidencial convicto

endi.com
por Carlos E. Ramos González
30 de mayo de 2024

Donald Trump: el primer candidato presidencial convicto

Las treinta y cuatro acusaciones estatales contra el expresidente Donald Trump estaban cimentadas sobre unos encuentros adúlteros del acusado con una estrella del mundo del cine sexualmente explícito y acciones del entonces candidato por comprar su silencio. Todo ello para evitar que se perjudicara su campaña electoral del 2016 a la presidencia de Estados Unidos. La conducta imputada constituye violaciones a las leyes electorales del estado de Nueva York. Ni el acusado ni el convicto han aceptado la existencia de estos encuentros. Se inventaron una teoría que el jurado rechazó.

Había consenso sobre resultados posibles entre las personas sin ánimo prevenido que estuvieron presentes durante este primer juicio en su fondo contra el expresidente Donald Trump. El veredicto sería de culpabilidad por unanimidad o un veredicto “trancado (”hung jury”) por una minoría que concluyera que no era culpable. Nadie predecía un veredicto unánime de no culpable. La prueba que corroboraba las acusaciones era circunstancial pero contundente. La opinión pública prevaleciente reconocía que estos encuentros sexuales y encubrimiento posterior habían ocurrido. Solo las personas que lo siguen como fanáticos o como secta cuasi-religiosa negaban lo ocurrido.

Se produjo lo esperado. Donald Trump es una persona convicta que será sentenciado el próximo 11 de julio de 2024. Por supuesto le asiste el derecho de apelar lo decidido, pero mientras tanto ya no se presume inocente. Es un delincuente convicto. Todavía tiene pendiente más de sesenta otras acusaciones estatales y federales. No se sabe si estas llegaran a juicio. El propio candidato corrupto ha anunciado que si es electo ordenará que el Departamento de Justicia federal retire las acusaciones federales pendientes en su contra. Sin embargo, salvo ejercer su derecho a apelar, no tiene el poder para corromper la convicción actual.

Nada impide que continue como en candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos. La Constitución de los Estados Unidos no se lo impide. Ser un convicto por corrupción, sexista y fantoche entre otras cualidades no es impedimento alguno para que sea el próximo presidente de la nación norteamericana. La constitución (Artículo II, sección 1) solo requiere que la persona candidata sea ciudadano americano, tenga treintaicinco años y que resida en Estados Unidos. Más nada. Aun desde una institución penal puede ejercer como presidente.

Trump seguirá su campaña con mayor ahínco y continuará girando a su favor lo ocurrido: todo es una persecución contra su persona y su movimiento. Insistirá en que es una conspiración diseñada por sus oponentes políticos.

Estoy convencido que la mayoría de las personas que lo apoyan continuarán haciéndolo con mayor entusiasmo. Posiblemente se alejan algunos electores independientes. La explicación para este apoyo ciego no se encuentra en las ciencias políticas y mucho menos en el derecho constitucional. Hay que buscarla a través de la sociología, la sicología comunitaria, es decir, en la decadencia del capitalismo y de la sociedad norteamericana. Es el síndrome de la persona maltratada elevado a nivel societario.

¿Estaremos en presencia del primer presidente electo a pesar de ser un delincuente convicto por corrupción?

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