Despertándole el Alma al Derecho: Las Contranarrativas como…

    Despertándole el Alma al Derecho: Las Contranarrativas como Instrumento de Justicia Social*

    Jacqueline N. Font-Guzmán, JD, PhD**

    “Las cosas tienen vida propia–pregonaba el Gitano con áspero acento–, todo es cuestión de despertarles el ánima” (García Márquez, Cien años de soledad).1

    Introducción

    Buenas tardes.

    Agradezco a los miembros de la Academia Puertorriqueña de Jurisprudencia y Legislación y a su señor Presidente por invitarme a ser parte de tan prestigioso cuerpo. Un especial agradecimiento al Profesor Carlos Ramos González por presentar mi candidatura como académica correspondiente.

    Acepto está invitación con humildad y un profundo sentido de responsabilidad. La responsabilidad de continuar poniendo en alto a Puerto Rico por medio de la investigación y la práctica del derecho. La responsabilidad de continuar estando al servicio de mi país y de todas las personas que son marginadas por su género, estado de pobreza, fenotipos raciales, y otras tantas maneras de opresión que están presentes en nuestro entorno social. La responsabilidad de abogar para que esas historias de opresión se escuchen y se transformen en historias de liberación.

    En esta breve ponencia se me ha pedido reflexionar sobre mi trabajo académico. Mi tesis y el hilo conductor de mi trabajo se fundamentan en la proposición que el cambio social rara vez emana del sistema legal. El cambio social ocurre cuando las personas se organizan al margen de las estructuras legales y por medio del conflicto emergen contranarrativas que eventualmente transforman el sistema legal.2 Las historias y las experiencias de las personas son indispensables para avanzar la justicia social.

    Luego de muchos años en el ejercicio de la práctica legal, realicé que en ocasiones el sistema legal era desalmado porque a veces privaba a las partes en disputa de relatar sus historias y el impacto que los conflictos tenían en sus vidas. En escritos anteriores he provisto el siguiente ejemplo de como el enfoque del litigio en hechos y reglas detracta del sufrimiento humano y lo reduce a un estatuto:

    “La violencia contra una mujer brutalmente abusada por su pareja se reduce a la violación de un estatuto; su costilla rota se reduce a un hecho; y su historia es extirpada por las reglas de evidencia las cuales determinan que puede y no puede decir. La ley además reduce a la mujer a un objeto al utilizar etiquetas como “víctima” o “demandante”, en vez de verla como una madre con una historia única que narrar y un contexto particular.”3

    En muchas ocasiones presencié como se separaba la justicia de lo social. Así pues, como pregonaba Melquiades, el gitano en Cien Años de Soledad, me dediqué a despertarle el alma al Derecho perturbando historias de opresión que habían sido normalizadas. Busqué complementar el derecho positivo con las siguientes preguntas: ¿Cómo las personas viven y sienten conceptos legales como la ciudadanía? ¿Cómo las personas marginadas se organizan para desmantelar estructuras opresivas? ¿Cómo podemos escalar el conflicto de manera constructiva y no-violenta para lograr cambios sociales cuyo norte es la justicia social? ¿Cómo podemos lograr un reencuentro de la justica con lo social?

    Si hay algo que estos tiempos de desastres naturales y pandemia nos han enseñado, es que aunque todos estamos impactados por estos eventos, no todos estamos igualmente situados. En ese sentido siento que estos eventos más que una ruptura con la cotidianidad son una continuación de una impetuosa inequidad social que ha venido aumentando exponencialmente. La pandemia y los desastres naturales han revelado lo que muchos sabíamos se hallaba escondido a simple vista: los desastres naturales y las pandemias no son el problema, la raíz del problema son las inequidades que están arraigadas en nuestras instituciones y estructuras legales, políticas, económicas, y sociales. Como decía mi abuela materna, Sara, “la calentura no está en la sábana”. Ante esta situación: ¿Cómo empezamos a desmantelar estos sistemas de opresión?
    ¿Cómo le despertamos el alma al Derecho?

    Carlos Fuentes, galardonado novelista mexicano, nos relata en su libro, En esto creo, la respuesta que Vissarion Gregorievich Bielinsky, uno los más grandes críticos de la literatura rusa de su época, le ofreció a Fiódor Dostoyevski cuando éste le preguntó: “¿Cómo abarcar la experiencia total de una humanidad sufriente, humillada, anhelante?”

    Bielinsky le responde:

    “Empieza con un solo ser humano. El más cercano a ti. Toma con amor la mano del último hombre, de la última mujer que has visto, y en sus ojos verás reflejados todas las necesidades, todas las esperanzasy todo el amor de la humanidad entera.”4

    Es precisamente esta experiencia humana que anhelo recoger en mis trabajos investigativos. Aspiro a despertarle el alma al Derecho y en el proceso lograr un reencuentro de la justicia con lo social. No siempre lo logro, pero nunca me rindo. En el tiempo que nos queda, compartiré con ustedes como trabajé estos temas en mi libro—Experiencing Puerto Rican Citizenship and Cultural Nationalism— y como los exploro en mi próximo libro—The Neutrality Trap: From Constructive Engagement to Strategic Disruption in Social Conflict—el cual estoy redactando con mi colega, Dr. Bernard S. Mayer, y el cual será publicado por John Wiley and Sons en el otoño del 2021.

    Experiencing Puerto Rican Citizenship and Cultural Nationalism

    “Yo vivo mi ciudadanía en todas mis actividades diarias. Amamos, respiramos, pensamos, nos expresamos, y vivimos día a día a lo puertorriqueño” (Juan R. (Tato) Ramos López, entrevista por autora. Puerto Rico, 31 de julio de 2009).5

    Este libro fue inspirado por el acto de renuncia a la ciudadanía estadounidense por parte de Juan Mari Brás (en adelante Mari Brás)—prominente abogado nacido en Puerto Rico y activista a favor de la independencia de Puerto Rico. Hace 26 años, el 11 de julio de 1994, Mari Brás renunció legalmente a la ciudadanía estadounidense como un gesto de afirmación nacional de su puertorriqueñidad. Al momento de dicha renuncia, captaron mi atención los ataques, burlas, y en ocasiones mezquindad hacia Mari Brás, inclusive por personas que compartían su sueño de un Puerto Rico libre y soberano.

    Similares confrontaciones surgieron cuando Mari Brás exitosamente reclama su derecho al voto en las elecciones del año 1996 en Puerto Rico como ciudadano puertorriqueño en el caso Ramírez de Ferrer v. Mari Brás (144 D.P.R., 1997). Como algunos recordarán, al momento de votar, Mari Brás ya tenía en su poder la certificación oficial de pérdida de ciudadanía emitida por el Departamento de Estado estadounidense y su voto había sido impugnado. Su subsecuente petición al Departamento de Estado de Puerto Rico para que certificara—por medio de documentación oficial—su condición de ciudadano puertorriqueño sufrió los mismos embates.

    Si el acto de renuncia de Mari Brás era fútil y sólo representaba una minoría, ¿por qué tanta cobertura en la prensa, ataques, y miedo? ¿Acaso era que con este acto Mari Brás empezaba a despertar el alma de la nación puertorriqueña?

    El tema central del libro es que las experiencias subjetivas de la ciudadanía y cómo se ponen en práctica, aún dentro de un contexto colonial, son un instrumento eficaz para avanzar la justicia social y redefinir estructuras legales. Mari Brás lo tenía clarísimo, el proceso de “hacerse” ciudadano y el deseo de ser reconocido como tal no se dan exclusivamente en el mundo jurídico, también surgen de las normas sociales que se definen por medio de nuestras interacciones.6 Bajo el concepto cívico de la ley, las leyes se crean cuando por medio de nuestras acciones y las relaciones entre los ciudadanos se comparten narrativas, que se transforman en contranarrativas, con el potencial de acercar el orden jurídico hacia la justicia social.7 Como me decía una Juez del poder judicial en España hace varias años: “Es que a muchos abogados se les olvida que hay vida fuera del Código Civil”.

    Además, en este estudio cuestiono la definición prevaleciente de ciudadanía como una institución legal homogénea que establece quienes pueden ser reconocidos y actuar como sujetos en una comunidad política identificada como una nación-estado soberana.8 Las narrativas presentadas en la investigación demuestran como está definición está obsoleta toda vez que hay naciones que no encajan en este modelo dominante. Entre ellas se encuentran las naciones indígenas y colonias en el post colonialismo como Puerto Rico. Más allá de retar teorías existentes de ciudadanía, el estudio amplía la definición de ciudadanía y los espacios sociales en los cuales la misma se crea al margen del estado soberano. Las narrativas recopiladas nos recuerdan que los imperios no tienen ciudadanos, sino súbitos.9 ¿Cuál es la diferencia? Que el ciudadano es un miembro de una comunidad política con responsabilidades y plenos derechos políticos y civiles. El súbdito le debe lealtad al estado y es protegido por el estado, pero no tiene derechos plenos.10

    En cuanto a la crítica hecha por muchos a Mari Brás por utilizar el concepto de ciudadanía puertorriqueña en la Ley Foraker—una ley federal impuesta por el régimen imperialista que él reta—les recuerdo que en las luchas para desmantelar sistemas injustos, y especialmente en las colonias, no existe tal cosa como estar ‘fuera del sistema’. Los actos de subversión necesariamente ocurren dentro del sistema que los sostiene. Como muy bien señalaba Foucault, la resistencia al poder “nunca está en posición de exterioridad respecto” a las estructuras que se pretenden cambiar.11

    The Neutrality Trap: From Constructive Engagement to Strategic Disruption in Social Conflict

    “Escalar el conflicto es una herramienta útil para mantenerse conectado al mismo de manera constructiva y eficaz; la alternativa inaceptable es evitar confrontar asuntos trascendentales.” (Jacqueline N. Font-Guzmán).12

    El concepto de este libro se basa en la creencia que si queremos un futuro mejor, tenemos que profundizar más en la manera en que enfrentamos los conflictos. En los últimos años hemos visto como el mundo está convulsionando. Países alrededor del mundo se han alzado para reclamar mayor justicia social. Hemos visto como en Hong Kong el pueblo ocupó las calles para exigir mayor democracia. Por su parte, los chilenos hicieron protestas masivas logrando un voto a favor de modificar su Constitución la cual no se reformaba desde la dictadura de Pinochet. En Puerto Rico muchos de nosotros vivimos y participamos de las protestas durante el Verano de 2019 en la cual el pueblo indignado reclamó la renuncia de su gobernador.

    El conflicto es inevitable y nos presenta oportunidades para cambiar sistemas opresivos y de ser necesario desmantelarlos y reconstruirlos. Sostenemos que nuestra habilidad para confrontar estos conflictos va a requerir que nos alejemos de procesos tradicionales para resolverlos cuyo enfoque ha sido apaciguarlos, ignorarlos, minimizarlos, o buscar soluciones para mantener el status quo. Cuestionamos la aplicabilidad de valores como la objetividad, neutralidad, imparcialidad, y “soluciones balanceadas” porque son normas problemáticas cuando estamos ante sistemas que sostienen inequidades de poder abismales como las que están presentes en el racismo, la misoginia, y el colonialismo. Para confrontar estos problemas es necesario tener destrezas que van mas allá de resolver conflictos; tenemos que aprender a escalar el conflicto de manera constructiva y pacífica, y perturbar estratégicamente las estructuras de inequidad que están cimentadas en nuestras instituciones y sistemas.

    Este libro ofrecerá unos principios para entender estos conflictos sociales que confrontamos y mecanismos para retar el status quo de manera efectiva y estratégica. El libro servirá de guía para utilizar el conflicto como herramienta de cambio y justicia social.

    Comentarios finales de agradecimiento

    No hay tal cosa como un logro individual. Todo mi trabajo ha sido posible gracias al apoyo de mi esposo, mis hijos, y mi familia. También doy gracias a mis colegas y a mis estudiantes con quienes tengo conversaciones enriquecedoras. Finalmente le agradezco a mi mamá, quién falleciera el año pasado, pero no sin antes enseñarme a amar mi patria, mi familia, la importancia de servir a personas marginadas, y de luchar para avanzar la justicia social.

    Muchas gracias por su atención.

    Notas al calce

    * Discurso de instalación como académica correspondiente a la Academia Puertorriqueña de Jurisprudencia y Legislación de Puerto Rico el 10 de diciembre de 2020.

    ** Catedrática de Derecho y Conflictología en Creighton University, Escuela Graduada, Omaha, Nebraska.

    1 García Márquez, Gabriel. Cien Años de Soledad (Buenos Aires, Argentina: Editorial Sudamericana, S.A., 1993), p.9.

    2 Font-Guzmán, Jacqueline N. Experiencing Puerto Rican Citizenship and Cultural Nationalism (New York: Palgrave Macmillan, 2015), pp. 83-113. Disponible: https://ojs.creighton.edu/index.php/CJIL/article/view/78/46

    3 Font-Guzmán, Jacqueline N. 2015. “For Whom the Bell Tolls” in the Legal System: Access to Justice and Conflict Engagement. Creighton Journal of Interdisciplinary Leadership, 5(1), 20- 24, pp. 21-22.

    4 Fuentes, Carlos. En esto creo (México, D.F.:Editorial Planeta Mexicana, S.A. 2002), p. 23.

    5 Font-Guzmán, supra nota 2, p. 45.

    6 Butler, Judith. Undoing Gender (New York: Routledge), p.2. Véase además, Font-Guzmán, Jacqueline N. Confronting a Colonial Legacy: Asserting Identity by Legally Renouncing U.S. Citizenship. Centro Journal, Spring, 2013, 25(1), 22-45. Este tema se está actualmente desarrollando más a fondo por la autora en un capítulo próximo a publicarse y titulado: La Ciudadanía Puertorriqueña: Ejercicio Performativo de Afirmación Nacional y Resistencia en el Experimento Jurídico de Juan Mari Brás.

    7 Id. Font-Guzmán. 2013. Véase además, Strand, Palma Joy. 2011. The Civic Underpinnings of Legal Change: Gay Rights, Abortion, and Gun Control, Temple Political & Civil Rights Law Review, 21(1), 117-162.

    8 Font-Guzmán, supra nota 2. Véase además, Maas, Willem. Multilevel Citizenship. (Philadelphia, Pennsylvania: University of Pennsylvania Press, 2013).

    9 Font-Guzmán, Jacqueline N. (2017, December 13). Puerto Ricans are hardly U.S. citizens. They are colonial subjects. The Washington Post. Disponible: https://www.washingtonpost.com/opinions/puerto-ricans-are-hardly-us-citizens-they-are- colonial-subjects/2017/12/13/c0f1c700-de9f-11e7-89e8- edec16379010_story.html?utm_term=.ea891f106ebe

    10 Font-Guzmán, supra nota 2, p. 35.

    11 Foucault, Michel. Historia de la sexualidad. La voluntad de saber (Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI de Editores, 1976), p. 116. Este tema se está actualmente desarrollando más a fondo por la autora en un capítulo próximo a publicarse y titulado: La Ciudadanía Puertorriqueña: Ejercicio Performativo de Afirmación Nacional y Resistencia en el Experimento Jurídico de Juan Mari Brás.

    12Font-Guzmán, Jacqueline N. 2017. Closing the Gap: Using Dispute Systems Design to Integrate Advance Care Planning in a Latino Community. University of St. Thomas Law Journal, Fall, 13(2), 92-217, p. 208.