Alternativas al Problema del Abuso de Sustancias Controladas

    Ponencia ante el Colegio de Abogados de P.R.
    25 de abril de 1997

    Alternativas al Problema del Abuso de Sustancias Controladas de Puerto Rico

    Juan R. Torruella

    Señor Presidente del Colegio de Abogados de Puerto Rico, distinguidos panelistas, público en general, muy buenos días y gracias por invitarme a dirigirme a ustedes y participar en esta conferencia sobre un tema tan importante y apremiante para el Pueblo de Puerto Rico y verdaderamente todo el mundo civilizado.

    Me viene a la mente una antigua y conocida fábula Hindú sobre los seis ciegos que se toparon con un elefante:

    1. El primero tropezó y al dar contra el lado sólido del elefante concluyó que este era como una pared.
    2. El segundo tocó uno de sus colmillos y aseveró que se parecía a una lanza.
    3. El tercero se encontró con la trompa y alegó que era una especie de serpiente.
    4. El cuarto extendió su mano y al sentir una de sus patas dictaminó que se trataba de un árbol.
    5. El quinto sintió el movimiento de las orejas del elefante y lo comparó con un abanico, y por último,
    6. El sexto se agarró del rabo y dijo que el elefante era como una soga.

    Todos se enfrascaron en una discusión larga, agria y sin resultado productivo, sin que ninguno hubiese visto al elefante y sin una perspectiva global de lo que él era.

    Por supuesto, el propósito de toda fábula es enseñar una lección que sea de aplicabilidad práctica a los problemas de la vida. Creo que es bastante obvio la pertinencia de esta fábula al problema que nos reúne aquí en el día de hoy. Desgraciadamente todos pecamos del mal de ver este problema desde puntos de vistas muy escuetos, con visión de túnel, cuando la realidad es que el problema del abuso de sustancias controladas es el problema más complejo que ataña a nuestra sociedad y el cual tiene ramificaciones muy diversas, de carácter científicas, morales, legales y sociales, por mencionar sólo algunas de ellas. Se agudiza la situación porque lejos de considerar su solución o soluciones en forma desapasionada y racional, permea su trato un grado alto de oscurantismo y negativismo que impide su discusión en forma abierta y sin tapujos. En estos tiempos en que el estándar de conducta lo es el estar políticamente correcto (“politically correct”) existe una especie de macartismo ideológico e una intolerancia bastante fuerte en contra de la discusión libre de este tema que desgraciadamente permea, no solamente aquí si no también en Estados Unidos. Y quiero decir en justicia, porque no quiero dar la impresión de hecharle la culpa a ningún grupo en particular, que un Gallup Poll de diciembre de 1996 indicó que el 85% del público en Estados Unidos está de acuerdo con la forma que se está bregando con el problema de las drogas ilícitas.

    Los que hayan venido a oirme con la idea que yo les voy a dar aquí la solución a este gran mal social van a sufrir por lo menos dos decepciones. La primera es que al poco tiempo de oir lo que yo tengo que decir se darán cuenta que yo no sé tanto del tema como lo que se me atribuye. Si bien es correcto que no soy exactamente un “innocent bystander” (un observador inocente), sinceramente confieso que tampoco ni siquiera me acerco al grado de expertise que tienen los otros contribuyentes a este foro. Lo único que sí les puedo garantizar al respecto es que yo soy un ferviente devoto del método científico de inquisición, bajo el cual en la búsqueda de la verdad, está abierto a cuestionarse toda premisa, o punto de vista, irrespectivamente de dónde venga, o de su antiguedad, y que en esta búsqueda no pueden haber vacas sagradas. Lo segundo, posiblemente como resultado de lo primero, es que en lo que a mí respecta, yo espero promover con esta charla que en la mente de usted, hoy y después de reflexionar, más preguntas que las pocas contestaciones que aquí podamos dar, porque yo veo esta disyuntiva como parte de un proceso imperativo de levantar conciencia y consenso público, por el cual se tiene que pasar antes de que se creen y pongan en vigor alternativas reales a la solución de este problema que nos ataña.

    Pero me adelanto:

    DICLAIMER – MAGNESIA/GIMNASIA

    1. Lo que digo es mi opinión, no la de mi corte o la de la judicatura federal.
    2. Me reclamo el derecho a cambiar de opinión si me convenzo que me he equivocado sobre cualquier particular.
    3. En forma alguna endoso el uso de cualquier clase de drogas, legal o ilegal – ni defiendo o justifico el uso de ellos, especialmente por la juventud.
    4. No vayan a creer que en forma alguna no cumpliré con el juramento que he dado como juez, irrespectivamente de lo que yo personalmente pueda creer relativo a la Guerra contra las Drogas.
      – El título popular que se le da a esta contienda, “Guerra contra las Drogas,” tiene connotaciones negativas, pues si bien implica el rechazo vehemente de la sociedad en lo que se refiere al abuso en uso de estupefacientes, también denota una actitud que no necesariamente está encaminada a resolver lo que básicamente es un problema social y médico.
      – Desgraciadamente, como en todas las guerras, la primera de las bajas es la búsqueda de la verdad y la racionalidad, y esto en gran parte es el presente estado de las cosas en lo que respecta la llamada “Guerra contra las Drogas.”

    CAMBIO PAULATINO – 180°

    – Pensé y titubié bastante antes de decidir hablar – por razones obvias – oportunidad de Colby

    1. A pesar de las sentencias que he dado.
    2. A pesar de los esfuerzos que he visto.
      Ej.: -4-

      1. Me.
      2. P.R. case
        – He visto un cambio en la naturaleza de los participantes -crimen organizado
        – Un aumento en los casos y las cantidades – bales/toneladas.
    3. El Salvador
      – Se está perdiendo la guerra a un costo alto, no sólo en términos monetarios, sino también sociales.
      – usando un término de guerra famoso – “hemos encontrado al enemigo, y somo nosotros mismos.”

    Las estadísticas:

    • sólo son números, para sentar algunas bases
    • pueden que no estén absolutamente confiables, pero no es un tema sujeto a la computación aritmética absoluta
    • lo más importante es tener en mente que este es un tema en gran parte ideológico
    • y que ningún punto importante ideológico se decide a base exclusivamente de estadísticas o números
    • pero las estadísticas ayudan a la discusión
    • Table 2
    • Table 3
    • Table 1
    • Table 4

    Que demuestran:

    1. 59% menos uso de drogas ilegales
    2. ha habido un 12,000% en el aumento de fondos para poner en ejecución (Law Enforcement) para conseguir ese resultado
    3. 100% aumento en el crimen violento durante este período
    4. Pero durante ese mismo período ha habido un 50% menos uso de tabaco y 7% menos uso de alcohol con una cantidad ínfima gastada para educación al efecto, comparado con lo que se gasta en “law enforcement” de drogas
    5. Costo de alcohol y tabaco a la sociedad ($383 billones) es 2.29x el de drogas ($167 billones)

    Ver Estadísticas selectas más recientes

    Conclusiones sobre las estadísticas:

    1. La inversión más beneficiosa a la sociedad en términos de resultados positivos (i.e., educación en el uso de estas sustancias [alcohol, tabaco vs. drogas ilegales]) lo es en el área de educación.
    2. Las drogas legales [alcohol y tabaco] causan mucho más daño a la sociedad que las ilegales, sin embargo el énfasis en términos monetarios y de publicidad, etc. lo es en la prevención de drogas ilegales.
    3. Hay una aparente correlación entre el crimen violento y la prohibición de sustancias clasificadas como ilegales.

    El enfoque de la polémica de las drogas generalmente se reduce a dos puntos de vistas: los que entienden que se debe seguir el presente enfoque, o más aún, que entienden se debe agudizar la llamada guerra, y los que abogan por la legalización y que en sí tampoco es un grupo monolítico, ya que varían entre aquellos que promueven desde un total laissez faire en lo que concierne drogas, los que promueven la descriminalización parcial de algunas sustancias, los que abogan por la medicalización del problema, y los que entienden se debe legislar en forma similar a la reglamentación sobre bebidas alcohólicas.

    Yo entiendo que el enfoque depende en gran parte de cómo se contesten varias preguntas, que yo formulo en la siguiente forma, pero que bien pueden presentarse en forma diferente:

    1. ¿Es realista esperar que la presente política pública efectivamente limite el uso de drogas?
      – no hay un sitio en E.U. en donde no se puedan comprar
      – menos de 10% de interdicción
      – M.J. es el producto “agrícola” de más valor en E.U.
    2. ¿Cuáles de las alternativas viables le imponen menos costos a la sociedad, o mejor dicho, los costos más aceptables?
      – la ley de oferta y demanda
      – el problema básico radica en la demanda
      – 12,000% libre de contribuciones
      – poder económico increíble en manos criminales
      – 1,600,000 en la cárcel
    3. ¿Cuál alternativa promueve el mejor balance entre la educación, la rehabilitación y la ejecución de las leyes anti-drogas? Lo hace la presente política?
      – la disponibilidad de más recursos para educación y rehabilitación
      – 400,000 policías para otras cosas
      – descongestión de los tribunales
    4. ¿Qué podemos captar y aprender de las experiencias y experimentos llevados acabo con relación a la legalización en el uso de drogas?
      – toda acción tiene su precio
      – experiencia con la revocación de la prohibición de alcohol.
      – subió el consumo
      – bajo el crimen
      – Holanda (Baltimore)
    5. ¿Es justa la política pública presente?
      – 4ta Enmienda

    Mis propuestas concretas son:

    1. Este problema se tiene que debatir públicamente y sin tapujos a todos niveles
      – Yo no se cuál sea la solución o soluciones pero en mi opinión la presente estrategia no está trabajando y es contraproducente.
    2. Se tiene que llevar acabo un estudio objetivo, comprensivo y multi disciplinario, por una comisión bipartita de personas de prestigio y conocimientos incuestionables, nombrada conjuntamente por el Congreso -8- y el Presidente, que llegue a conclusiones y haga recomendaciones, las cuales sean puestas en vigor por las ramas ejecutivas y legales.
      – referéndum nacional si necesario
    3. Se tiene que experimentar en alguna forma limitada con la descriminalización de algunas sustancias y se tiene que recurrir al tratamiento del abuso de las drogas en forma similar a la de otros males crónicos.
    4. fondos – se tienen que redistribuir para enfatizar la educación.

    Nosotros los puertorriqueños sufrimos de una condición que a veces nos ciega o por lo menos nos desayuda: todos queremos a Puerto Rico demasiado. Esto a veces causa que seamos intolerantes a las ideas que difieran de las nuestras, de cómo solucionar los problemas de nuestra Isla. No empece esa tendencia, yo tengo sumo optimismo pues todos hemos visto que cuando queremos unirnos y tenemos un propósito común, que no hay límite a lo que podemos hacer como pueblo. Me viene a la mente la Gran Regata Colón o los Juegos Panamericanos del 1979. El problema de las drogas en Puerto Rico, y la búsqueda de su solución es el tipo de situación que debería unirnos, pues a todos sin excepción nos toca de una forma u otra. Espero que el diálogo en que participaremos contribuya positivamente a la resolución del problema de las drogas en nuestra sociedad.